En la feria del libro de Frankfurt, la marca Eichborn, la editorial de la mosca, se encargó de preparar minuciosamente a 200 moscas para que volaran por toda la feria con una publicidad ultra ligera adherida a su diminuto cuerpecillo. Se trata de una dimunita business card pegada con cera natural que posteriormente se desprendía por sí solo sin provocar a estos pobres animales ninguna secuela más que lo ilógico de soportar esta inútil carga. Como una pegajosa plaga de verano, pero esta vez con sorpresa incluida.
domingo, 22 de noviembre de 2009
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